jueves, 9 de diciembre de 2010

Nuevo Capitulo " Vampiro blanco busca....."

Capiulo 9

Bella despertó sintiéndose fatal. No entendía porque al principio, pero luego empezó a recordar: Regresar para encontrar a Edward sobre Chris. Su ida al dormitorio para contestar el teléfono. Ella siguiéndolo, la furia consumiéndola. ¿Cómo se atrevía a ser homosexual? Había estado pensando. ¿Cómo se atrevía? La sola idea la había dejado estupefacta. Se sentía atraída hacia él. Había tenido sueños eróticos con él. No podía ser homosexual.
Y parecía que no lo era. Todavía podía sentir sus labios.
Su primera reacción a su sensual asalto había sido de asombro; luego su cólera se había convertido en alivio, y rápidamente en deseo.
El hombre sabía besar. Recordó el beso al apartar a un lado la manta y deslizarse fuera de la cama. El hombre sabía besar como nadie que conociera. Sus besos le habían llegado dentro de su alma y había sacado cada deseo, cada gota de lujuria residente de su cuerpo y lo había sacado a la superficie. Lo deseaba. Todavía lo deseaba. Sus pezones estaban erectos al solo recordar. Y definitivamente el también se había excitado. Había sentido como si tuviera una gran barra de acero en sus pantalones cuando puso su mano ahí.
Lo que estaba bien. Excepto que ella era su editora y no tenía que saber que tan grande era su barra de acero. Y su compañero de trabajo la había atrapado tocándolo.
Gimiendo entró al baño, abrió el agua fría de la bañera y se metió dentro. No tenía idea de como iba a enfrentar al hombre de nuevo. Pero de cierta forma tenía que hacerlo. ¿Debería actuar como si no hubiese pasado nada? ¿Debería hablar de ello con Chris? ¿Debería hablar con ambos? Y si hablaba con ambos, que podría decir. Sabía que debía decirle a Edward. Debería decir que fue una aberración y que no debía suceder de nuevo. Pero no quería decir eso. Y con Chris, no tenía ni idea. Realmente no había nada que decir.
Suspirando, Bella cerró el grifo de agua y agarró una toalla. Enredó la toalla al estilo turbante en su cabello mojado, luego agarró una segunda toalla para secarse. Después agarró la bata que el hotel dejó, enrollada en la bata camino al espejo e hizo una mueca. Tenía que secarse el cabello, arreglarse la cara, vestirse y luego ver si Chris y Edward estaban listos.
Bella agarró la toalla de su cabeza, queriendo quitar todo el exceso de agua antes de secarlo, cuando advirtió unas marcas en su cuello. Deteniéndose se quedó mirando un momento. Luego inclinándose en el espejo y volteando la cabeza a un lado, miró con atención las marcas en su cuello.
Por un largo momento se quedó viendo las dos pequeñas marcas, todo tipo de pensamientos atravesaron su mente: Los libros de Edward, con personajes teniendo los mismos nombres de su familia. La boda de noche. Edward y su madre alérgicos al sol. La herida en la cabeza que parecía sangrar copiosamente, pero que no pudo encontrar y que no pareció preocupar a Edward una vez que la limpió con agua. La manera que estaba inclinado sobre Chris cuando llegó. Su boca en el cuello de su amigo. El hecho de que Chris no se dio cuenta de su presencia, y no había reaccionado al llegar ella.
Pero no recordaba que Edward la hubiera mordido anoche. ¿Lo recordaba?
Oh. De repente vio la imagen de ella medio desnuda en los brazos de Edward, sus pechos rozando su duro pecho al inclinarse él y darle un mordisco en el cuello. Había asumido que le hizo un chupetón, quizá; no importo, se había sentido tan bien. “Dios mío” gimió. Y “No te detengas” . Incluso inclinó su cabeza para darle mejor acceso.
Sus manos cayeron a los lados. Él la mordió. No solo Edward Cullen era un vampiro, había tenido el valor para morderla.
Dando media vuelta, salió del baño.
* * * * *
— ¿Me mordiste?
Los ojos de Edward se abrieron y se enderezó en la cama para ver a la mujer en la puerta. Sus ojos se veían cansados. No había dormido bien en toda la noche. Un cuerpo no podía tomar seiscientos años de dormir en el día y cambiarlos para dormir en la noche así como así. Había estado despierto en la cama casi toda la noche, preguntándose si Bella estaba muy enojada con él y cuando podría tenerla en sus brazos de nuevo. A juzgar por su expresión ahora, no creía que muy pronto.
Suspirando se dejó caer en la cama con un gemido. No tenía la energía para enfrentarse a Bella en este momento. Apenas había sacado un par de sorbos de Chris antes de que regresara, luego apenas había tenido un par de sorbos más de Kate. Tenía hambre, maldición.
— No me ignores, Edward Cullen. —Grito Kate acercándose— Me mordiste.
Sus palabras pasaron por su mente empañada de sueño y sus ojos se abrieron de nuevo. Demonios. Se dio cuenta. La vio acercarse, luego vio a Chris asomándose preocupadamente por la puerta.
— Cierra la maldita puerta. —Dijo
Con sorpresa Bella se giró hacia la puerta. Viendo a Chris ahí, miró su cuello. También tenía marcas.
Las cejas de Chris se levantaron al ver su enojada expresión. Agarró la manija de la puerta y empezó a cerrarla.
— Voy a cerrar esto.
— Espera un minuto. Déjame ver tu cuello. —Exigió Bella. Estuvo en la puerta en un instante y movió su cabeza a un lado. Se quedo mirando la garganta por un minuto, luego giró furiosamente hacia Edward.— Hijo de puta.
— Tranquila Kate. Tomate una píldora. No es culpa de Edward. Me corte mientras me afeitaba.
Giró hacia Chris con asombro. Estaba cerrando la puerta detrás de él al retirarse.
El cuarto quedó a oscuras por un momento; luego Edward encendió la lámpara de al lado. Bella lo miraba.
— ¿Que le hiciste? ¿Cómo le hiciste pensar que eso era un corte al afeitarse?
Su imprudencia fue estúpida. Se acercó demasiado y solo como eso, Edward se levantó de la cama, la agarró de los brazos y la arrastró con él hasta que cayeron en el colchón. En el siguiente momento, se movió para cubrirla.
— Bájate de mí. —Quería que sonara como una orden. En vez de eso su voz salió débil y sin aliento. Bella lo miro ceñuda tratando de acentuar sus palabras. No estaba asustada exactamente, pero había un temblor en su voz. Los ojos de Edward cambiaron a ese color plateado, aunque no en ira. Parecía como un depredador y Bella estaba segura que ella era la presa. El problema era que no estaba segura que lo quisiera ser. Su cuerpo estaba respondiendo al sentirlo sobre ella.
Edward dudo, luego dejo que sus párpados se cerraran sobre sus ojos. Parecía como un león somnoliento. Realmente no estaba mucho mejor.
— Lo siento. —Dijo con ese correcto ingles de él. Otra pista para su vampirismo, pensó Bella infeliz. Probablemente fuera realmente viejo.
— ¿Por qué? —Preguntó después de varios segundos de silencio.
— Por morderte. —Respondió prontamente, luego añadió.— Sin tu permiso.
Bella lo miro ceñuda.
— ¿Qué hay acerca de Chris?
— Solo fue un mordisco. —Dijo con indiferencia.— Y dijiste que acudiera a él si necesitaba cualquier cosa.
— No quise decir que le mordieras. —Gritó Bella.
Edward tuvo la audacia de sonreír.
— ¿Y que debería de hacer?
— Podrías haber...
Cuando cayó en un confuso silencio. Pregunto:
— ¿Qué? Por ejemplo, ¿Oye Chris te importaría traer una pinta de sangre mientras vas por los cacahuetes? Estoy sediento en este momento. —Hizo una mueca.— No pusiste mi nombre en el cuarto, así que la sangre que tenía que ser entregada aquí fue devuelta. Tenía hambre. —Explicó simplemente.
Bella se le quedó mirando, su boca se secó. Realmente era un vampiro. Repentinamente se dio cuenta que no lo había creído aun. Ahora lo creía. En su mayor parte. Moviéndose debajo de él, exigió:
— Enséñame tus dientes.
Edward los dejó al descubierto. Parecían perfectamente normales. Sus colmillos eran un poco puntiagudos pero no muy largos y murmuro:
— Sin colmillos filosos y puntiagudos...
— Ah, esos dientes. —Edward abrió su boca de nuevo. Para su horror, los colmillos salieron de sus encías como garras de gato.
— Oh, Dios. —Lloriqueó Bella.
Edward replegó sus dientes de inmediato.
— Está bien Bella. Nunca te lastimaría.
— Me mordiste. —Lloró. Y fue seguido por otro coro de “Oh Dios, oh Dios, oh Dios”. Parecía que no podía dejar de decir eso.
— Pero no te lastimé. —Argumentó.— ¿Lo hice?
— Oh Dios. Quítate, quítate, quítate. —Empezó a moverse debajo de él, pero fue un intento inútil. Él era más grande que ella. Y fuerte. Dejó de luchar, tratando de calmarse, luego dijo:— Por favor.
Edard la miró fijamente por un momento, sospechoso. Luego sacudió la cabeza.
— No puedo. No hasta que me prometas que no le dirás a nadie esto.
Abrió su boca, pero él se anticipó diciendo:
— Es por tu propio bien Bella. La gente pensará que estás loca.
Se dio cuenta que probablemente tuviera razón acerca de eso. Pensarían que había estado trabajando demasiado y se había extralimitado. Un movimiento de abajo le llamó la atención, el hecho de que algo se estaba moviendo abajo, y no era Edward. Al menos no la mayor parte. Dios mío, se estaba excitando. Lo podía sentir crecer y presionarse contra ella. Bella se aclaro la voz:
— Umm, Edward.
— Llámame Ed. —Sugirió. Le dio una sonrisa malvada.— Edward suena tan formal, y estamos un poco más allá de eso.
Bella no sonrío. Se aclaro la garganta de nuevo.
— Ed. Si estás muerto como puedes ponerte... —Movió sus ojos hacia abajo. Edward entendió la idea sin que tuviera que explicar, menos mal, y se movió para no estar presionado tan íntimamente con ella.
— Me disculpo, pero me temo que te encuentro muy atractiva. —Dijo con gran dignidad.
— ¿En serio?.
— Sí.
— Oh. —No estaba segura si debería de estar feliz con eso o no, así que regresó a su pregunta.— ¿Pero si estás muerto...?
— No estoy muerto. —Le informó Edward poniendo los ojos en blanco.
— ¿No lo estás? —Preguntó. Él movió su cabeza solemnemente, así que ella continuó.— Entonces no estás sin alma.
— No. —Una sonrisa salió de sus labios
— ¿Y el resto de tu familia?
Sacudió su cabeza solemnemente
Bella procesó las noticias, su mente procesó que había escrito libros objetivos de historia antes de sus novelas románticas de vampiros. Procesó que en su primera novela romántica de vampiros los personajes tenían los mismos nombres de sus padres, el segundo se trataba de Alice y Jasper, una trabajadora social y un terapeuta, como los reales Alice y Jasper; y el tercero se trataba de Rose y Emmet, una médico forense y un diseñador de juegos. Pareció bastante obvio que seguía escribiendo hechos históricos.
— ¿Qué edad tienes?
— Seiscientos doce. Contestó serenamente. Como si fuera una edad común. Dios bendito, Bella se dio cuenta con desilusión. Que había perdido el juicio. Lloriqueó otra vez.
— Está bien Kate. —Edward retiró el pelo de su cara.— Sé que es mucho que aceptar, pero está bien.
— ¿Cómo puede estar bien? Eres un vampiro. Y me mordiste. —Todavía no podía creer que lo hubiera hecho. Y porque se sintió tan bien.
— Solo fue un pequeño mordisco. —Dijo. Cuando se la quedo mirando, lo intento de nuevo.— Siento haberte mordido, pero tenía hambre... y hueles tan delicioso. —Sus ojos cayeron a su cuello mientras hablaba y el anhelo cruzó su cara. La alarma la recorrió y Bella cubrió su cuello con ambas manos.
Para su irritación, empezó a reírse. Su pecho chocó con el suyo.
— Esto no es gracioso. —Escupió.— ¿Cómo te sentirías si fueras un pedazo de ternera?
— Querida Bella. No eres un pedazo de ternera. —Dijo. Forzando una expresión solemne dijo:— Al menos eres un bistec.
Su boca se abrió con horror. Edward tomó ventaja del momento y cerró su boca sobre la suya. Para la desazón de Bella la pasión de la noche anterior resurgió de nuevo. Aparentemente a su cuerpo no le importaba que fuera un demonio chupa sangre. Le gustaba mucho. Más que mucho. Y ahora Bella tenía que resistirse a él y a sí misma. Era una batalla perdida. Un momento desnudo pasó antes de que se rindiese con un gemido y deslizara sus brazos por su cuello.
Era por lo que Edard estaba esperando, aparentemente, por un latido de corazón después Bella encontró la sábana que los separaba y la retiró junto con la bata abierta. La dejó desnuda debajo de él, pero la alertó el hecho de que Edward Cullen dormía desnudo.
Sus ojos se abrieron. Dormía desnudo y en una cama. Cuando rompió el beso para morder su oreja, Bella se quedó sin aliento.
— ¿Dónde está tu ataúd?
— Lo deje en casa. —Su voz era un gruñido teñido con risa.
Bella no estaba segura si estaba bromeando o no, pero dejó de preocuparse cuando su mano sé cerro tiernamente sobre su pecho y lo aplastó. Gimiendo se arqueó a la caliente caricia; luego sus ojos se abrieron.
— ¿Por qué no estás frío? Pensé que los vampiros estaban fríos.
— Te lo dije. No estoy muerto. —Le recordó Edward.
— Aja. —Murmuró Bella. Luego Ed reclamó sus labios de nuevo. Cambiando de posición, envolvió un pecho en su húmeda boca. Chupó como un niño hambriento, dando golpecitos al pezón con su lengua. Repentinamente a Bella no le importó ser la cena. Lo que la hizo pensar.— ¿Qué hay del ajo?
— Lo amo. —Dijo, cambió la boca al otro pecho.— Algún día lo frotaré por todo tu cuerpo y lo lameré como prueba.
Bella se retorció por la erótica imagen, luego se dio cuenta que era similar a lo que ya estaban haciendo. Estaba desnuda. Él la estaba lamiendo. Dios mío. Perdió el hilo de sus pensamientos cuando su mano se introdujo entre sus muslos.
— Edward. —Respiró. Para su asombro él se detuvo, suspiró fuertemente y se sentó a su lado.
— Está bien, terminemos con esto. Obviamente no vamos a ir a ninguna parte hasta que lo hagamos. —Dijo con exasperación.
Dándose cuenta que él pensó que le iba a hacer otra pregunta, Bella abrió la boca para corregirlo, luego cambió de opinión. Realmente quería entender.
— Mi tatarabuelo era de lo que llamáis la Atlántida.
Bella respingó para atrás. Eso era la última cosa que esperaba oír. Sonaba como un loco.
Edward ignoro su reacción
— Como algunos han especulado, la Atlántida estaba científicamente muy avanzada. Mi tatarabuelo era un científico. Poco antes de la caída de la ciudad, él desarrolló lo que hoy llaman nanos, pequeñitos aparatos computarizados. No me molestaré en explicarte todo, pero basta decir que el combinó la ciencia de los nanos con la microbiología para crear un pequeño virus microscópico, un tipo de virus, que cuando se disparó en la corriente sanguínea, vivió y se reprodujo. Es un tipo de parásito. —Le explicó.— Viven a expensas del anfitrión, pero a cambio reparan y regeneran al anfitrión y por lo tanto a ellos mismo, jóvenes y vitales por un tiempo indeterminado.
— ¿Un virus? —Bella preguntó con aversión.
— No se puede contraer por el tacto y tampoco al besar.
— ¿Qué hay de morder? —Preguntó, su mano fue inconscientemente a su cuello.
— No, no se contrae por una mordedura. Los nanos tienen que ser disparados directamente al torrente sanguíneo o consumidos.
— ¿Cómo cuando Drácula se corta y presiona su muñeca a la boca de Mina?
— Drácula. —Edward dejó escapar un suspiro.— El personaje de Bram se basó en un cruel bastardo, bárbaro y jactancioso. Y si hubiera mantenido su boca cerrada mientras bebía, entonces Bram Stoker nunca habría escrito ese maldito libro, el cual está en su mayor parte equivocado debido al hecho de que el informante fue llevado a la fuerza antes de que pudiera decir más.
Bella se quedó con la mirada fija, insegura de creerle a Edward o no. Quizá ambos perdieron la mente.
— Estoy vivo no muerto. Tengo alma. Puedo oler, comer y tocar el ajo. Las cruces no tienen efecto en mi, puedo estar en iglesias como bien sabes ya que asististe a la boda de mi hermano.
— Pero no puedes salir al sol. —Dijo Bella
— Puedo. —La corrigió.— Es solo que el sol daña una gran cantidad de carne, lo que significa que más sangre es necesaria para que los nanos la reparen. El bronceado realmente no es bueno para la gente. Envejece la piel. Nuestros cuerpos no se broncean, y los nanos tratan de reemplazar la piel cuando se envejece. Eso requiere mucha sangre. Mientras más piel es expuesta y mientras más largo es el tiempo de exposición más sangre es necesaria. En los viejos días no había bancos de sangre, lo que significaba que tomábamos la sangre de los humanos e incrementábamos el riesgo de llamar la atención. Era más fácil evitar la luz del sol y limitar nuestros requisitos de sangre. También era más fácil cazar de noche.
— Y cazabas humanos.
Él asintió.
— ¿Así que no eres humano?
— Si, Bueno... —Frunció el ceño.— Soy un atlantide. Misma especie, pero diferente raza.
— Oh. —Suspiró, luego al estar asimilando todo sus ojos se desviaron hacia la pierna de Edward. Su muy pálida pierna. Suponía que un salón de bronceado estaba fuera, y recordó como a veces estaba terriblemente pálido y otras veces estaba sonrojado con colorido.— Así que cuando estas realmente pálido es porqué ...
— Porque necesito alimentarme. —Terminó.— Estoy deshidratado y la sangre se ha cambiado a mis órganos para mantenerlos funcionando. Cuando estoy sonrojado es que me he alimentado.
— Deshidratado. —Inclinó la cabeza.— ¿Por qué no puedes beber mucha agua? ¿Por qué tiene que ser sangre?
— Los nanos utilizan sangre para reparar y reproducirse ellos mismos. El cuerpo no puede producir la suficiente sangre. Los nanos causan el hambre por la sangre cuando necesitan más al crear una reacción química en el cuerpo.
— ¿Y los dientes?
— Ellos los crearon primero. Es un tipo de código genético. —Suspiró cansadamente.— Bella, he confiado mi vida y la de mi familia en ti al decirte esto. Si le dijeras a cualquiera... bueno la mayoría de la gente pensaría que te volviste loca. Pero es posible que algunos crean y solo una persona es suficiente para poner a mi gente en peligro.
— ¿Cuántos hay de vosotros?
— Menos de quinientos.
Dejo escapar una expresión de sorpresa.
— ¡Tan pocos!.
— Sí. Sería peligroso tener demasiados. Cada uno de nosotros solo tiene permiso de tener un hijo por siglo para mantener la población baja.
— Pero aun así debería haber más de vosotros. Si son quinientos, y todos tienen hijos.
— Los quinientos incluyen hombres, mujeres y niños. Fuera de esos, hay quizá cien parejas. Y luego tenemos un cierto numero de muertes en cada siglo también.
Bella se sorprendió:
— Pensé que no podían morir.
— No envejecemos. Todo muere. —Explicó pacientemente— Enfermedades y virus no tienen efecto en nosotros, los nanos se encargan de eso, y no envejecemos. Pero hay otras maneras de morir. Por ejemplo, muchos de los nuestros fueron quemados en la estaca durante la Inquisición.
— ¿Qué hay de la estaca en el corazón?
Edward asintió.
— ¿Una bala al corazón? —Preguntó.
Negó con la cabeza.
— Los nanos repararían el daño rápidamente.
— ¿Entonces por qué la estaca mata?
— Bueno, te matará si la dejas dentro lo suficiente. Los nanos tratarían de reparar el corazón alrededor, pero no pueden sacar la estaca. El corazón no palpitará, no habría sangre fresca o nanos para ayudar y ellos y el cuerpo morirían.
— Oh, ya veo. —Bella bajó su mirada y se encontró clavando su mirada en su flácido pene. Toda esta explicación de alguna manera había arruinado el momento, lo cual era una maldita vergüenza. Aclarándose la garganta, levantó la vista hacia su cara.— Así que... Jacob te envío sangre, pero porque deje tu nombre fuera del registro fue devuelta, y ahora tú estas... —Vaciló. Estaba pálido como la muerte. Ella se hubiera visto fatal si estuviera tan pálido como él. Sin embargo él lograba verse fuerte y sexy. Realmente no le parecía justo.— ¿Que pasa si no obtienes la sangre?
— Los nanos empezaran a comer tejido para obtener los nutrientes que necesitan. —Admitió a regañadientes.
Los ojos de Bella se abrieron con horror.
— Eso suena doloroso.
— Lo es. —Dijo simplemente.
— ¿Te mataría?
— Eventualmente, pero habría mucho dolor al principio.
— Y le colgué a Jacob anoche. —Se dio cuenta con horror.— ¿Fuiste capaz de decirle que te mandara más antes...?
— No. —Edward de repente sonó descontento
— ¿Lo llamaste de nuevo?
— No sé dónde se encuentra. Todo lo que dijo fue que estaba en Europa antes de que tú colgaras
— Oh Dios. —Dijo débilmente.— ¿Cuánto tiempo falta para que empiece a doler?
— Desde las cuatro en punto de esta mañana.
Bella cerró sus ojos. Grandioso. Eso significaba que los nanos ya se lo estaban comiendo. Tenía a un vampiro hambriento en sus manos. Uno que estaba tan hambriento que estaba sufriendo. Y lo tenía en un hotel con más de dos mil fans románticas esperando echársele encima. Sería como echar un león a una granja de cerdos. Bella exhaló un suspiro. Todo esto era su culpa, desde luego. Tenía que arreglarlo.
— Está bien. ¿Cuánta sangre necesitas hasta que podamos pensar una manera de obtener más?
Edward se sorprendió.
— Una pinta seria suficiente para pasar el día, quizá. Pero necesito...
— Una pinta. —Bella gritó. Dios bendito.— Una pinta. Eso es como un bolsa llena de leche.
— Si, apenas.
Bella consideró el hecho seriamente, no le había dolido anoche cuando la mordió. De hecho se había sentido condenadamente bien. Pero una pinta.
— Eso es lo que toman cuando donas sangre. —Le dijo esperanzado
— Lo es. —Nunca había donado sangre. Pero había visto mucha gente por el televisor donando. Suponía que estaba diciendo la verdad.
— Si así es. —Le aseguró.— Realmente necesito más, pero eso es lo más seguro tomar sin efectos secundarios. Y me bastaría por un tiempo.
Exhalando un suspiro, Bella extendió su brazo, su muñeca hacia arriba en su boca.
— Adelante.
Edward parpadeó, su nariz estremeciéndose ligeramente. Kate se preguntó si podía oler su sangre. La idea de que ella olía como la cena para él era inquietante.
— Adelante. —Repitió incierto
— Adelante y muérdeme. —Dijo impaciente. Volteando la cabeza, miró de reojo en caso de que esta ocasión le doliera. Era su muñeca, después de todo, no su cuello. Quizá debería darle su cuello.
Se puso rígida cuando Edward llevo sus dedos a los suyos. Bella sostuvo el aliento, esperando a que la mordiera. Su corazón se aceleró, y casi quito su mano de un tirón cuando sintió sus labios tocar la sensitiva piel de su muñeca. Pero no había ningún dolor. Se sentía como si estuviera mordiendo su piel.
Bueno, pensó al sentir la sensación del mordisco avanzar lentamente a través de muñeca, esto no era malo. Más agradable que donar sangre en el banco de sangre, estaba segura. Más agradable. Excitante. Se retorció un poco cuando sintió el mordisqueo en la curva interna de su codo. Obviamente no la había mordido aun. O lo hizo. Abriendo un ojo se lo quedo mirando. Todo lo que pudo ver era su cabeza sobre su brazo. Tenía un lindo pelo. Grueso y oscuro y...
— Oh. —Respiró al sentir el pequeño mordisco. No le dolió, solo la sobresaltó en una forma sexy. Pero Bella no pensó que estaba tomando sangre. Se estaba moviendo hacia arriba por su brazo. La vena de seguro no era buena ahí, pensó vagamente, viéndolo ascender. Cuando llego al interior de la parte superior del brazo, aun con su pecho, de repente cambió para atrapar un pezón. Se sobresaltó de la sorpresa. Casi protestó, pero al dibujar sobre su sensitiva piel, decidió que de todos modos era mejor que la mordiera ahí. No se vería. Él lavó y chupo, luego la atrajo profundamente hacia su boca, y Bella decidió que si la iba a morder, lo podría hacer en cualquier momento.
Una de sus manos se deslizó a lo largo de su estomago para encontrar el otro pecho. Bella lentamente fue hacia atrás en la cama, diciéndose a sí misma que era para no sentirse mareada después de que Edward tomara la pinta, pero la verdad era que su cuerpo estaba temblando terriblemente, sus músculos estremeciéndose con excitación. No pensó que pudiera haberse quedado en posición vertical bajo su sensual acometida aunque hubiera querido.
Edward la siguió abajo y se equilibró con un codo al continuar dándole placer. Bella cerró sus ojos y dejó que sus manos se enterraran en su pelo. Anudaron y tiraron fuertemente por voluntad propia. No tenía intención de interrumpir su comida, pero tuvo una hambre por su cuenta, desesperadamente quería que la besara. Cuando levantó la boca de su pezón, Bella vio que su piel todavía estaba intacta. Todavía no la mordía. Parecía que la alimentación era una experiencia complicada. Debería de haberlo sabido. Edward no era del tipo de come y huye.
Su boca bajo hacia la suya como ella quería, y Bella suspiró en su beso. También permitió que sus manos viajar por su espalda hasta encontrar su trasero y apretarlo mientras se arqueaba para recibirlo. Él encalló contra ella pero sin entrar, pero pareció excitarlo tanto como a ella, porque su beso se volvió más duro, su boca más demandante.
Bella gimió cuando separó sus labios y cambió a su cuello. De alguna manera, sabía que su tiempo de morderla había llegado y se sintió tensarse en preparación. Luego se distrajo por la manera en que se movió sobre ella, urgiendo a que separara sus piernas. Se estableció en la cuna de sus muslos, su dureza presionándose contra ella.
— Te deseo. —Susurró en su oreja, luego mordió su tierno lóbulo, un diente afilado deslizándose ligeramente por su piel.
Bella de repente tuvo la loca idea que, sus orejas no estaban perforadas, las podría perforar por ella.
— Bella.
Se forzó a concentrarse. Le estaba pidiendo permiso. No estaba segura de que exactamente. Para morderla, o para hundir su cuerpo en ella. Probablemente ambos. Bella abrió su boca para decirle vagamente que siguiera adelante cuando alguien tocó a la puerta.
— ¿Hola? Oigan. Vosotros dos. —Chris llamó a través de la puerta.— Mirad. Detesto interrumpiros, pero el desayuno de bienvenida y los premios RT empiezan dentro de quince minutos. ¿Estáis listos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario